jueves, 1 de noviembre de 2012

Del abandono: desde el otro lado


Es el abandonado en la noche un rebelde sin causa.
El abandonado es terco, se niega y se retuerce, pataleta por bandera.
Niño.

Es el abandonado en la noche un desagradecido y un impaciente.
No sabe ver el brillo de las estrellas. No sabe esperar a que llegue el día.
Adolescente.

Es el abandonado en la noche un revolucionario.
No se conforma, no acepta. Cree en un mundo de amor verdadero.
Joven.

Es el abandonado en la noche un dolido.
Cómo ha podido hacerme esto a mí.
Despechado.

Es el abandonado en la noche uno que sabe.
Brillan las estrellas, pero son inalcanzables. No hay que dejarse engañar.
Maduro.

Es el abandonado en la noche un conservador.
No valora la oportunidad de una nueva condición, añora lo obsoleto.
Viejo.


En el tiempo del abandonado todo
es fugaz.

No se valora lo perenne, siempre hace falta más.

En el tiempo del abandonado se confunden
el deseo,
el enamoramiento,
el amor.

En el tiempo del abandonado no hay compasión ni piedad.


Por eso hay muchos abandonados en su tiempo.
Tiempo
en el que ni los poetas escapan a las trampas del tiempo.
Tiempo
en el que el abandonado y el bienamado no son tan distintos.

1 comentarios:

Javier López-Gomis dijo...

Genial...
Mi poema es una simple ceniza al lado del tuyo.

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