- Tengo miedo.
- ¿De qué?
- De equivocarme al darle una segunda oportunidad.
- ¿Qué pasó?
- Me falló una vez.
- ¿Y por qué lo intentas si no te fías?
- Porque sí me fío.
- ¿Entonces?
- Temo que su sinceridad renovada me duela.
- Hay que asumir las verdades.
- Pero soy frágil.
- No. A veces flaqueas, como todo el mundo. Pero eres fuerte.
- Quiero ser feliz.
- Está en tus manos y sólo en tus manos ser feliz. Estar con él merecerá la pena mientras no merme la felicidad que encuentres en ti. ¿Recuerdas todas las cosas que te llenan?
- Se me olvidan.
- Pues haz memoria.
- Me gusta leer, escuchar música, hacer teatro, ver películas, bailar, cantar, dibujar, salir, viajar, estar con mis ángeles de la guarda, escribir...
- ¿Escribir? ¿A ti también te gusta escribir?
- Sí...
- Pues no sé a qué esperas.
- Tienes razón. No es tiempo de melancolías, sino de crecer.
- No te hagas pequeña nunca.
- Gracias. Siempre estás ahí...
- Claro. Siempre estoy ahí para ayudarme.




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